Un encuentro futbolero que ya cumplió 34 años de historia

El pasado 28 de julio se cumplieron 34 años del ascenso de Lanús dirigido por Miguel Russo. Uno de los integrantes de aquel histórico plantel fue el corondino Marcelo López. Hoy, con el DT dirigiendo Rosario Central, se produjo un reencuentro para rememorar viejas anécdotas.

En aquel plantel jugaban Alcides Herrera, Fabián Cordero, Horacio Bidevich, Hernán Meske, Armando González, Néstor González, Rolando Bertolini, Gabriel Schurrer, César Angelello, Guillermo Alonso, Gilmar Villagrán, Marcelo Pastorini, Adolfo Bárzola, Oscar Monje y Marcelo López. Quien lleva en andas a «Miguelo» en la foto es el profe Daniel Córdoba.

En aquellos años el Granate derrotaba desde los doce pasos a Quilmes en la final del reducido tras caer 1 a 0 y regresaba a la Primera División después de la triste definición un año atrás ante Chavo For Ever. La definición fue por penales, ya que había ganado en la ida 2 a 1. El corondino fue uno de los que ejecutó.

Se lo considera uno de los hechos más importantes, que marcó un antes y un después en la vida futbolística e institucional de Lanús. Con la experiencia a cuestas de jugar tres años en la Primera C, una situación límite que dejó al Granate al borde de la quiebra económica y que incluyó varias frustraciones acumuladas.

La mayoría por partidos clave que hubiesen significado un salto de categoría, como ocurrió ante Chaco For Ever en 1989, cuando el Grana dependía de tan solo un empate para llegar a Primera. Pero la derrota 1 a 0 fue una desilusión más.

Había que dar vuelta la página. Al año siguiente, Lanús volvía a asomar entre los primeros puestos, con un equipo que no se caracterizaba por brillar o vapulear a sus rivales. Pero que le alcanzó para entrar con lo justo a la zona clasificatoria. Allí se enfrentaban ocho clubes todos contra todos, en una especie de mini torneo para definir el ascenso. 

La campaña total ascendió a 50 partidos (42 por el torneo regular y ocho por el reducido), con 21 partidos ganados, 16 empatados y 13 perdidos. Inesperado para el mundo futbolero, los dirigidos por Russo fueron creciendo con el correr de los partidos, de menor a mayor. En el camino quedaron Deportivo Laferrere (octavos), Atlético Rafaela (cuartos) y Belgrano (semifinal), hasta llegar al máximo de su potencial en el juego más importante. El que definía su suerte para regresar a la elite del fútbol argentino, ni más ni menos que en el clásico ante Quilmes. Con la emoción e incertidumbre que rodea a esta clase de partidos, la tensión se apoderó de la escena principal cuando comenzó la serie. Y había de dónde agarrarse: las malas experiencias anteriores no le jugaban una buena pasada.

El encuentro de ida había terminado a favor del Granate por 2 a 1, con un doblete de Fabián Mainardi. En el de vuelta, el público y las pulsaciones se duplicaron. A medida que se acercaba el arranque del cotejo, el viejo estadio de madera de Quilmes se colmó. El Cervecero llegaba bastante entonado y para Lanús era una revancha inmejorable. Gilmar Villagrán fue el protagonista y la figura de aquel equipo.

Marcelo López llegaba desde Atlético de Rafaela con una excelente campaña a cuestas puesto que de su mano había ascendido a la Crema desde el Torneo del Interior al Nacional B. El año anterior había sido parte del plantel de Unión que logró el histórico ascenso a la máxima categoría tras los clásicos contra Colón.

En la definición por penales ante Quilmes convirtieron Bidevich, Marcelo López, Chucho Schurrer y Villagrán, como no podía ser de otra manera, mientras que Blasón fue el único que acertó del lado cervecero. Héroe y determinante en la serie, Alcides “Lechu” Herrera se lució con una atajada bárbara a Karabin y el remate al travesaño de Gáspari le dio a Lanús el boleto para volver a Primera.

Con datos de https://lanusatokio.blogspot.com/